jueves, 4 de diciembre de 2014

Ejercicio de castellano




Hace poco, en un examen de castellano que se hacía en casa, me pedían redactar un texto de máximo veinte líneas que incluyera unas expresiones específicas. Dejé volar la imaginación y quedé muy satisfecho con lo que salió, aunque la profesora no. El ejercicio era de coherencia y cohesión, lo cual en mi texto, que parece un retazo de una novela, escasea. Estas eran las expresiones que debía introducir. Por cierto: aprobé a pesar de todo.

estoy decidida
tocando el saxo
las orugas están a punto de encerrarse en un capullo
en definitiva
se trata de un paquete turístico
era una confesión
no vuelva usted por allí
cómo demontre pudo saberlo

«Estoy decidida», proclamó Ana, « tocaremos esta noche». Julia estaba tocando el saxo en ese momento, pero alcanzó a oírla y lo dejó al instante. «¡Pero si no estamos preparadas, ni el escenario! Las orugas están a punto de encerrarse en un capullo, y queríamos que estuviera lleno de mariposas», se quejaba. Y era cierto que aún no habían madurado del todo el proyecto. «Lo sé, pero si lo piensas bien los bichos solo serán un estorbo. En cualquier caso, Ordoñez ya ha decidido por nosotras. Ahí viene». Dicho señor, una especie de patrocinador avaro y sin presencia, se acercaba a la tarima sin lograr ocultar su nerviosismo. Traía una mala noticia, y quería hacerla llegar de la forma más suave posible, cosa que nunca conseguía: su forma de trabarse y prolongar una sencilla frase lo delataba. «Al grano, trajecitos. Cuente en qué embrollo nos ha metido esta vez», le espetó Ana. El señorito no tuvo más remedio que explicarse. «Es preciso que adelantéis el concierto a esta noche, pero a cambio de mayores ganancias. Se trata de un paquete turístico en el que participamos desde hoy». Era una confesión catastrófica, pues el dinero no compensaría el desastre de un concierto no preparado. «Muy típico de usted», ajustició Ana, «se llena el bolsillo y nos obliga a elegir entre hacer el ridículo o romper un contrato. Apuesto a que lo ha pactado con los del barrio chino. Haga el favor y no vuelva usted por allí si vamos a seguir trabajando juntos». En definitiva, tenían un problema bien grave, pues un artista debe cuidar su imagen. Aunque lo que más carcomió a Julia fue la intriga: no tenía ni la más remota idea de cómo demontre pudo saberlo su compañera.