viernes, 13 de julio de 2012

Blah

El primer capítulo de mi historia casi que no es el primer capítulo, según la tengo en mente ahora. Absurdo, ¿eh? Ahora sería una parte del relato, cuya continuidad con la siguiente parte está rota.

Eso si consigo continuar, claro.

¡¿Por qué es escribir tan difícil?!

sábado, 7 de julio de 2012

El mar de dudas


Este es un texto que escribí el día 5/7/2012 a las doce menos cuarto de la noche en el metro. Este escrito ha sido amistosamente criticado como "pretencioso y recargado". Supongo que es una crítica acertada. Es igual la calidad, lo escribí en un momento de bajón. Lo que me mola es que me haya salido. Por un momento tuve inspiración, aunque fuera una inspiración oscura y roja como esta. Quien lo lea, por favor, que no se haga una imagen muy negativa o depresiva de mí xD. Tengo mis momentos buenos y mis momentos malos, como todo el mundo.

Mares de angustia. Del color rojo oscuro, con la espuma de un color más claro. Olas inmensas que forman cuevas de desesperanza.

Ahogarse en este mar es como vivir, es vivir. Tragas tedio, agonía, dolor. Salir a flote te permite respirar. Pero, ¿para qué quieres respirar? Estás en el mar de dudas. El mar de tu confusión. Y ahí no hay barcos, nadie tiene acceso a este lugar.

La vista del cielo no es mucho mejor. El color del agua parece reflejarse en la atmósfera, y las nubes son de un negro opaco. No existe ningún sol.

Ese es el panorama.

Sigue nadando, obedece a tu instinto de supervivencia. Después de todo, para algo debe estar ahí. Es un mecanismo fútil. Prolonga tu sufrimiento. Pero quizás algún día salga el sol.

Si existe, claro. Quizás salga, pero eso es si existe. No crees que exista.

El agua está caliente. Cuando te hundes, aunque sea un poco, si una sola gota traspasa tus labios, sabrás a qué sabe la amargura. El sabor del chiste que es la vida. Es un chiste que otros entienden. Lo entienden y sonríen, incluso llegan a reír y a hacer el sol brillar.

Tú no lo entiendes. Estás acostumbrado, es igual. Siempre se habla de cosas que desconoces, que no entiendes. Quizás te atrevas a preguntar. Ellos aprovecharán para reír más, para nutrirse. Quizás alguien se moleste en intentar explicártelo con seriedad, con buenas intenciones.

Tú lo olvidarás. No quieres, o no puedes, o puedes pero no te sale, entenderlo. No lo entiendes.

Lo único de lo que has sido consciente de verdad es del mar de dudas en el que vives. No se parece mucho a vivir, pero de alguna forma hay que llamarlo.

Lo único que tus ojos ven con indiscutible claridad es la negrura del océano. Lo único que no estás dispuesto a discutir es la oscuridad. La observas, la deseas. Pero en ella no te sumerges.